
Una guía sencilla sobre nuestras lámparas UV de mercurio
Hablemos de cómo funcionan realmente estas lámparas. Al fin y al cabo, las creamos con un único propósito: hacer que las tintas y recubrimientos se sequen casi al instante.
Cuando se enciende el interruptor, la lámpara convierte la electricidad en radiación UV de onda corta. Esta radiación actúa sobre la capa líquida del producto, provocando una reacción que lo convierte en una capa sólida en cuestión de segundos. Es muy rápido. Y eso es precisamente lo que permite que su línea de producción siga funcionando sin problemas.
La “magia” dentro del tubo
Dentro de cada tubo utilizamos un arco de vapor de mercurio. Una vez que se enciende, el mercurio se ioniza y se genera una descarga de plasma. De ahí proviene esa luz UV específica, con un pico de energía en 253.7 nm.
Notará que los tubos están hechos de cuarzo fundido de alta pureza. Hay una buena razón para ello: el vidrio común actúa como una barrera que bloquea los rayos UV. El cuarzo, en cambio, permite que esa energía pase sin ser absorbida, lo que evita que el tubo se caliente demasiado y se agriete bajo presión.
Potencia contra calor: el gran compromiso
Probablemente ya haya notado que la potencia y el voltaje determinan la intensidad de la radiación UV, es decir, cuánta energía UV llega al producto cada segundo.
¿Quiere acelerar su línea de producción? Aumente la potencia. Pero aquí está el problema: las lámparas de alta intensidad no solo emiten luz UV, sino también una gran cantidad de calor infrarrojo.
Si sus ventiladores de refrigeración o sistemas de enfriamiento no son suficientes, estará creando problemas. Podría dañar sus materiales o, peor aún, hacer que las lámparas se dañen antes de tiempo.
Mantener todo funcionando sin problemas
Hemos diseñado estas lámparas para que sean sustitutos fáciles de instalar en la mayoría de las prensas industriales. Asegúrese de que el balasto sea compatible con el voltaje y la corriente de la lámpara. Si no es así, las lámparas se dañarán prematuramente.
Un consejo profesional: revise sus reflectores. Cada pocos meses, examine esos espejos. Si se acumula polvo, la intensidad de la luz UV disminuirá. Estará tentado a aumentar la temperatura de las lámparas para compensarlo, pero eso solo acelera el daño a los electrodos.
Una última cosa: mantenga el cuarzo limpio. Utilice alcohol isopropílico. Y, por favor, no toque el vidrio con las manos desnudas. Los aceites de la piel se incrustan en el cuarzo, creando puntos calientes que pueden causar que todo el tubo se dañe.