
La impresión con pasta espesa en sustratos densos siempre presenta el mismo problema: se cura la capa superior, pero la inferior permanece blanda. Cuando la energía UV no puede penetrar en esa capa inferior, esta no se cura completamente; por lo tanto, la adhesión falla y la superficie sigue siendo pegajosa. El problema radica en que la penetración del espectro UV es insuficiente, y la densidad de irradiación disminuye antes de llegar a las capas profundas.
Lo que realmente importa Para las pastas espesas, se necesita una lámpara UV con alta capacidad de penetración, que mantenga una emisión espectral estable en torno a los 365 nm: esa es precisamente la longitud de onda en la que los fotoiniciadores de estas tintas absorben eficientemente la energía. Junto con eso, se necesita un reflector dicroico de alta reflectividad y una lámpara de vapor de mercurio de alta presión, diseñada para mantener una estabilidad constante del arco eléctrico. Esta combinación permite lograr una intensidad de irradiación suficiente para que la energía necesaria para la curación sea constante a lo largo de toda la capa impresa.
Hablamos de la potencia de salida en mJ/cm², y no en vatios de la lámpara, porque la reticulación ocurre cuando la energía llega al material, no cuando lo indica la etiqueta de la lámpara.
Por qué este arreglo resuelve el problema en la práctica Las capas obtenidas con pasta espesa son demasiado gruesas como para que un perfil UV poco profundo pueda manejarlas. Con la lámpara adecuada, se logra mantener una intensidad de irradiación suficiente para que la descomposición de los fotoiniciadores ocurra en toda la capa, permitiendo así que la polimerización ocurra desde la base hasta la superficie en una sola pasada. Como resultado, el tiempo de ciclo disminuye, se reducen los rechazos debido a capas inferiores no curadas, y la vida útil de la lámpara se mantiene estable, con una emisión constante durante más de 5,000 horas. Además, a medida que el tiempo de exposición disminuye, también disminuye el consumo de energía por metro cuadrado curado.
Algunas realidades en el lugar de trabajo La instalación depende del control de enfoque y distancia; la potencia de salida disminuye rápidamente según la ley del cuadrado inverso. La lámpara debe adaptarse a la velocidad de impresión y al tiempo de exposición requerido. La reflectividad del sustrato también puede afectar la dosis efectiva de irradiación recibida. En el caso de capas gruesas, no se puede confiar únicamente en la superficie; es necesario confirmar la curación con un radiómetro espectral medido en la parte inferior de la capa impresa.